Luego de varios minutos de “faena” y cuando el toro se encuentra ya profundamente fatigado, el torero pretende clavarle una espada de casi un metro cerca de las vértebras para lesionar el corazón o algún vaso sanguíneo importante. Pero rara vez consigue ser “tan exacto”, por lo general la espada acierta en los pulmones lo que provoca que el toro agonice lentamente, ahogándose en su propia sangre. Permaneciendo en este estado por varios minutos. En este punto, el toro ya solamente puede gemir lastimeramente, vomitar sangre y perder orina. Mientras tanto la multitud delira, arroja flores al ruedo y aplaude a rabiar por el excelente espectáculo en el que una vez más se pone de manifiesto, que sí pues, el hombre es superior por naturaleza.

Finalmente, se le da la puntilla para intentar seccionar la médula espinal. Si la médula no es seccionada, sino solamente dañada, el toro no morirá aún, se encontrará con cierto grado de parálisis y así será arrastrado en estado conciente. Antes de ser sacado del ruedo, se procede a cortarle las orejas, para beneplácito de la concurrencia y del torero.
El toro rara vez llega muerto a la trastienda en donde no es necesario vestir apretados trajecitos decorados con lentejuelas para descuartizarlo.

La Toro-Tura

“Y de repente el toro miró hacia mí. Con la inocencia
de todos los animales reflejada en los ojos, pero
también con una imploración. Era la querella
contra la injusticia inexplicable, la
súplica frente a la innecesaria crueldad”.
Antonio Gala



Comments

  1. 1
    xagochi
    7 Diciembre 2005 a las2:21 pm

    El otro día en el trabajo comentábamos este mismo tema, como es posible que se sigan comentiendo estas “torturas” y “asesinatos” en público.

    Me he encontrado con algunos comentarios de tipo: “Es que si no la raza del toro de lidia no existiría”. Además de que es una raza “creada” artificialmente, pues mira que si tiene que dejar de existir, que se extinga. Pero lo que no puede ser es que se someta a tales maltratos a un animal por el hecho de ser un negocio la mar de lucrativo para algunas personas, ya que al parecer está libre de impuestos.

    ¡No a las corridas (de toros)!

  2. 2
    marino
    7 Diciembre 2005 a las3:41 pm

    Afortunadamente en Canarias están prohibidos. Una de las pocas cosas que parece saben hacer los políticos bien.

    Aunque luego se haga la vista gorda con las peleas de perros y de gallos argumentando la misma razón: “que es tradición”.

    Afortunadamente estas prácticas también van desapareciendo.

  3. 3
    monro
    2 Junio 2008 a las2:05 pm

    Somos muchos los que estamos en contra de este crimen, lo que pasa es que hay mucha gente que disfruta con el morbo de hacer daño o de la superioridad.Ojala que algun dia lo eliminen pero por desgracia aqui se mueve mucho dinero y eso es lo que les cuenta.

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